EL CÁNCER ¿CON SENTIDO DEL HUMOR?

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Con sentido del humor

Hay mucha gente que una vez terminado el tratamiento y antes de quedar marcado por sus agresivas huellas, piensa que ya estás bien. Y no lo estás. Estás mal, muy mal y con un horizonte borrascoso y turbio. Nadie se da cuenta. Tampoco importa mucho. El mundo para moverse y seguir creciendo necesita la dinámica del ruido y la agitación de la normalidad. Sin tragedias que le afecten de cerca. Bastante tiene cada uno con lo suyo. Si estás triste o te ven mal tendrás un ligero consuelo, pero no mucho más, solo una ayuda pasajera. Sería terrible que tu mejor ayuda, tu mejor amistad, te la proporcione la pastilla para el dolor, para la inflamación o la de la depresión. Pero son un remedio en la soledad.

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Este no es un camino fácil ni comprensible para todos

Este no es un camino fácil ni comprensible para todos. La enfermedad se lleva mal, muy mal. Inseparables compañeros son el dolor y la tristeza. Si te empeñas en ellos te quedas sola y sin compañía. O haces el esfuerzo de la estética interior y exterior o parecerás fea e intratable para esta sociedad que vive de la estética y llega tarde a todos los lugares.

Por eso os diré que el camino para estar bien y sobre todo sentirte bien ¡qué difícil propuesta! consiste en aparentarlo, creértelo y asumir con sentido del humor las cotidianas anécdotas que te van a ocurrir, aunque alguna no tenga mucha gracia. Mientras tengas fuerza hay que transformar la mueca del sufrimiento en sonrisas. También la sonrisa es expresión de sufrimiento paciente y muchas veces no nos damos cuenta. Reír es una celebración. Sonreír es hacerlo levemente, sin ruido, una esperanza.

Sabéis que no vivo en Madrid, aunque aquí he recibido y recibo mi tratamiento. Vivo en la costa, en Benidorm, donde todo está organizado para alejar la tristeza y dar color a la vida. Es precioso y un auténtico gozo ver como se esquiva el afán de cada día. Se respira optimismo cuando este abunda por las calles, cuando se ve más gozo que ansiedad, más alegría que cotidiana y aburrida rutina. Todo está organizado para darte momentos de tranquilidad y efímera felicidad. Es bueno y confortable. También necesario.fullsizerender

Mi primer día allí después del tratamiento paseaba junto al mar. Tuve el impulso de tomarme un helado. Me lo pedía mi abrasada garganta. Al acercarme al puesto tuve que repetir varias veces lo que quería. Mi voz era un tenue y ronco sonido difícil de entender. A la niña que vendía los helados le salió del alma y casi con envidia me dijo.

-¡Anda que vaya juerga que te has corrido esta noche!

Sonreí con el recuerdo de tantas inesperadas juergas nocturnas. Lo hice de verdad. Me di cuenta que era mejor mostrar ese lado lúdico que la enfermedad.

El paseo se vio interrumpido de nuevo. Era una amiga.

-Perdona Alejandra. Ayer te vi y no te saludé porque no te reconocía. No sabía que habías estado enferma.

-‹‹… no te reconocía››.

Había buena voluntad en sus palabras. ¡Ay espejito, espejito! Dime quién es la más bella…

En el hospital alguien con la misma buena voluntad, pero poco sentido común, cuando le dije mi enfermedad me soltó algo inesperado; sin darse cuenta. Él creía que era una gracia.

-¿Pero aún no te han quitado la caja de música?

cabecera-blog2Sorprendida no le entendí y dejé pasar el momento. A los pocos días apareció por mi habitación.

-Anda si todavía sigues afónica.

Hay que tener mucho cuidado con el sentido del humor, algo distinto a los graciosillos. Lo digo con enorme cariño porque sé que todos actúan con su mejor voluntad. Si de algo me ha servido la enfermedad es para saber querer más y tener más comprensión y respeto por todo el que se te acerca o pasa a tu lado.

Por eso cuento estas cosas con sentido del humor, aunque a veces es más necesario el sentido común.

Alejandra Dávila López

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9 respuestas a EL CÁNCER ¿CON SENTIDO DEL HUMOR?

  1. Mertxe dijo:

    De qué manera te he comprendido.

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  2. Eres impresionante. Tu relato tan crudo y real es además enormemente optimista, un ejemplo a seguir y mucho tenemos que aprender. Estás dando una lección de vida y humanidad. Gracias Alejandra Dávila

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  3. Teresa de Apellaniz Sainz-Trapaga dijo:

    Es que no me atrevo ni a opinar…
    Un fuerte abrazo, Alejandra!!!

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  4. Santi Vidal V dijo:

    Como estás comprobando la enfermedad física que estás tratando con una medicación, implícitamente conlleva otra que no se combate con fármacos, sino con entereza…algo de lo que tú no careces y te da fortaleza para seguir luchando. Un saludo.

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  5. Loli Adeva dijo:

    Jana, me quedo con lo de “para ser feliz (…) hay que creerselo”. Una simple frase pero tan llena de razón y tan llena de esperanza. Gracias por todos tus relatos y por la lección tan grande que nos das con tus palabras. Un beso guapísima.

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