EFECTOS SECUNDARIOS (La cama de mis padres)

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¡El calorcito! ¡Esa seguridad!

Cada vez que escribo me quedo con las palabras de mi último artículo. No dejan de ser pensamientos, sentimientos que comparto intentando huir de esta enfermedad y sonreír pase lo que pase y digan lo que digan. Suenan como música en mi cabeza, las suelto, desahogo mi alma y siempre mi cabeza me pide más. ¿Serán los efectos secundarios?

Cierro los ojos y me viene esa sensación que os contaba en mi anterior artículo. Ese momento cuando eras pequeño y te metías en la cama de tus padres. ¡El calorcito!, ¡esa seguridad!, ese placer de dormir a pierna suelta. Solo se duerme así. Eso es lo que de verdad es dormir.

Os lo cuento en secreto. He vuelto a tener esa sensación. ¡A mi edad! Ya siendo madre y tan mayor.

Os contaba mi miedo y soledad en la UVI. Fue entonces cuando aparecieron ellos “MIS PADRES”.  Sentí eso mismo; la paz, seguridad, amor de verdad, aquel que sentía entonces. Amor puro por el que darías tu vida.

Tuve que ser madre para saber lo que se quiere a un hijo y he tenido que ser hija para saber lo que sufren nuestros padres. He tenido que morirme, sufrir, llorar y reír para saber que estaban ahí.

Entenderlo como queráis. No sé contarlo de otra manera. No hay palabras para contar tantas sensaciones después de morir, de pasar y sentir la UVI, de una traqueotomía, de una sonda gástrica, quimio, radio, ingresos y más ingresos de urgencias. Siempre al final aquel refugio estaba ahí.

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Y ellos estaba ahí…

Cada día nos levantábamos para ir al campo de batalla fusil en mano, vista al frente, no mirar hacia atrás. Y ellos estaban ahí

Hay momentos en la vida en los que tienes a tus hijos, marido, hermanos, amigos, pero necesitas meterte en esa cama; el único lugar en el que te sientes seguro, fuerte, invencible.

¡Gracias papá y mamá! por quererme y cuidarme. Amor incondicional.

Gracias a mi marido y mis hijos por dejarme meterme en esa cama que me daba seguridad.

Si algo tengo que agradecerle a esta mierda de enfermedad es el haberme enseñado lo mucho que me quieren y lo afortunada que soy de teneros.

Y por último gracias a mis hermanos que son muchos (somos 6) por acompañarme de la mano a la cama de mamá y papá sabiendo que lo necesitaba más que ninguno. Gracias por dejarme el hueco.

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Deben de ser los efectos secundarios

Deben de ser los efectos secundarios. No es este el único. Tiempo habrá de contaros algún otro. Cómo la necesidad de teneros ahí, sí, a vosotros y saber que compartís conmigo estos efectos… a lo mejor no tan secundarios sino necesarios.

¡¡¡GRACIAS!!!

Alejandra Dávila López

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12 respuestas a EFECTOS SECUNDARIOS (La cama de mis padres)

  1. Olga dijo:

    Y gracias a ti, Jana, por contarlo, por compartirlo y sobre todo porque siempre te acompaña esa fortaleza y esa simpatía que hace que te queramos tanto. Princesa.

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  2. Gracias por contarlo y como lo cuentas. Te esperamos todas las semanas. ¡Ánimo valiente! Somos muchos empujando.

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  3. colconad dijo:

    Bravo, Jana!!!! Sigue adelante. esa medicina de contarlo como tú lo cuentas es la terapia de todos
    ¡Que mujer!
    Adolfo Coloma

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  4. Querida Jana, soy amiga de tu hermano Rafa. Solo quiero expresarte mi admiración, que eres ejemplo a seguir, que eres Luz, eres fuerza y eres puro AMOR, con mayúsculas. Gracias por formar parte de la raza humana, que a veces he sentido que estaba perdida, gracias por ser un referente, gracias, en definitiva, por existir. Sin conocerte, te quiero.

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  5. Marga dijo:

    Lo que escribes no puede ser más intenso, emotivo pero, sobretodo, qué maravilloso el reconocimiento a tus padres, esas personas increíbles que no te dejan ni un segundo y que nunca lo harán. Bravo por ellos y por tí que se lo dices. Nos lo dices!

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  6. Marina San Martin Romero dijo:

    Un beso grande para ti y para tus padres

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  7. Fernando dijo:

    Nunca dejamos de crecer y tú te estás haciendo muy grande. Gracias por tu generosidad compartiendo con todos tu corazón. Pensamos mucho en ti. Un beso prima.
    Fernando

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  8. Cecilia dijo:

    Cada semana, cada artículo, cada palabra me sigue emocionando. Tienes una familia maravillosa, me ha encantado ver a tus padres de nuevo, les reconozco perfectamente de aquella época que compartí con vosotros. La mirada de tu madre, que siempre me pareció una súper mujer, es la misma de entonces. Qué razón tienes, amiga, cuando dices que hay que ser madre para entender lo que se quiere a un hijo y también para entender lo que sufren y han sufrido por nosotros. Gracias una semana más por compartir con nosotros tu vida y tu corazón Janita. Este artículo, no sé porqué me ha trasladado a tu casa de Madrid, el bullicio de la vida de fin de semana con todos tus hermanos y lo que me gustaba, flipaba con la organización jeje acabo de hacer un viaje en el tiempo y me he ido veinticinco años atrás (casi nada!!) tengo un montón de recuerdos muy buenos de todos vosotros. Un abrazo fuerte para tus hermanos si me leen y otro enorme para tus padres y para ti. Gracias! Te quiero mucho pequeña

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  9. Fernando Pérez Hidalgo dijo:

    Gracias por tan hermosos relatos

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