HECHO CON ILUSIÓN (hechoconilusion… #mivozestuya) (alejandradavila.es)

hechoconilusion

Esta semana voy con un poco de retraso, pero aquí me tenéis de nuevo. Sigo cansada y me cuesta concentrarme; todo entra dentro de lo normal del duro tratamiento al que estoy sometida. He terminado con la radio y voy por la quimio número 8; si todo sigue su curso normal terminaré con todo el tratamiento y ¡a esperar!

Mi cuerpo está como destemplado, frío y calor a la vez, esa sensación creo que se llama incertidumbre, tan extraña que no conozco la forma de describirla. Parece imposible. Es como querer que pase el tiempo sin que se detenga ni un solo momento para que ni las nauseas, ni el frio, ni el miedo te dejen ver que se acerca el final y me quedaré a solas con él….

Él y yo a solas. Comienza la batalla…

¡Sí! A solas con el CÁNCER, él y yo, un cara a cara. A partir del fin del tratamiento desaparecen los intermediarios; mis doctores hacen las maletas para esperar cruzando los dedos y en la habitación oscura nos quedamos a solas los dos. Ya no hay máquinas, salas de guerra, líquidos matabichos. Nos encontramos solos en el campo de batalla. Nos han armado hasta los dientes, aconsejado y preparado, pero ahora la batalla es en solitario. Nos enfrentaremos una vez más… Las huestes forman detrás de mí esperando el resultado del combate entre los líderes. Me siento como Alejandro Magno sobre Bucéfalo. Delante tengo a un enemigo muy fuerte, pero no invencible. Los míos lo han debilitado y yo estoy fuerte. Comienza el desenlace. Oigo lejanos ruidos de trompetas que se acercan. Pretenden cruzar otras zonas de mi cuerpo, pero mi gente se lo impide. Esta lucha es en solitario.

Tendrán que pasar unos meses para sabes si te he vencido: ¡CÁNCER! Sé que estás herido, pero tendré que intuir si te has ido o si permaneces en mis entrañas para quedarte. Las cartas están echadas. Cansada y sin fuerzas estoy ante ti, sobre la fortaleza de mi caballo, entregada en cuerpo y alma. Los míos esperan detrás el resultado del combate. No quiero decepcionar a los que en mi han confiado. Ellos han sido hasta ahora mis guerreros y deben seguir siéndolo. La lucha va a continuar.

Entregada de nuevo, pero nunca preparada para oír veredictos dolorosos y de derrota. Aquí me tienes y aquí permaneceré.

Mi pequeño taller

Al acercarse el fin del tratamiento he vuelto a poner en marcha mi pequeño taller, mi mente necesita ocupar su espacio y me entregáis tanto cariño en cada cosa que hago, que me lleno de emoción.

Así nació hechoconilusión un día…, en busca de emociones perdidas y de ilusiones que caen al precipicio cuando no sabes si vas a vivir. Así comencé adornando mis momentos de miedo con mis pulseras y collares, colgantes de colores que pintaban mis días y mis horas. ¡Qué agradecida estoy! No sabéis lo que llena cuando tu vida esta vacía y te encargan que pintes un momento para alguien en especial.

Hechoconilusion para mí ahora mismo lo es todo; me hace pensar en cada uno de vosotros y me llena porque sé que estáis ahí, dedicándome palabras siempre bonitas que me empujan a seguir, a inventar y soñar en cada cosa que creo para vosotros. ¡Eso se llama ilusión!, crear de cero algo que no existe todavía, algo que solo está en tu imaginación y que compartes con aquellos que te esperan a cada momento.

mi cajita de regalos

¡Gracias de corazón!, a los que me seguís, a los que me compráis, a los que confiáis y a los que simplemente me dan la mano cada día.

Gracias hechoconilusión que comenzó como algo sin planear y se ha convertido en mi medio de vida y de emoción.

La cuenta atrás se acerca. Este jueves novena quimio y como decía nos quedamos a solas.

La suerte está echada…, pero ¡Seguimos!

Gracias.

Alejandra Dávila López

Blog: alajendradavila.es

20 marzo2017

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SI MUERES UN POCO ES PORQUE ESTÁS VIVO

Estos días de silencio me han dado el tiempo suficiente para reflexionar mucho. Mi falta de vida y mi dolor me hacen sentir más fuerte de lo que pensaba.

Estaba convencida de que al tumbarme y solo querer dormir y olvidar me haría perder la ilusión de luchar y seguir; mira por donde resulta que tengo más ganas de vivir que nunca.

Como os decía he pensado mucho -más que pensar he sentido- y cuando te concentras con esa profundidad tus pensamientos se convierten en realidades. Las notas cerca, son las que te hacen saber y ver que luchas cada día y a cada momento para vivir. Es el deseo innato de estar vivo e intentar no pensar en aquello que sentiste cuando moriste. Te aferras a la vida como una hoja se resiste a caer del árbol en otoño. Caerá, pero no en la primavera recién aparecida a la luz del sol y las estrellas.

Eso es lo que me ha hecho reflexionar. Muchos, con miedo y palabras entrecortadas, me habéis preguntado por mis dos muertes. No tengáis pudor, que no os dé apuro preguntar. Lo entiendo; yo también lo haría.

Sí, da miedo. Es curioso porque los que me quieren no se atreven a preguntar. Te corta el miedo. Saben que soy sincera, que no les voy a engañar.

¿Sabéis una cosa? Las dos veces que he muerto he sentido paz, paz conmigo misma, paz con lo que me rodeaba, paz de dejar aquí lo mejor de mí y paz por saber que me iba, pero no a un mal lugar. Estaros tranquilos. He creído siempre más bien poco y a raíz de mi enfermedad los planteamientos son muy difíciles. Es una permanente duda llena de interrogantes. ¿Por qué?, ¿para qué?

Sigo viva, sigo luchando y eso haré hasta el final. La vida me ha dado la oportunidad de quedarme y pienso vivirla hasta el último suspiro.

A día de hoy he terminado mis treinta sesiones de radio y llevo siete de quimio.

Mi cuerpo está hecho polvo. Siempre digo que para vencer al cáncer hay que morir un poco…y pienso hacerlo; morir lo que haga falta para así luego vivir hasta el final.

Todas las mañanas cuando voy al hospital voy observando por la ventanilla del coche la vida que nos rodea. Estamos en una época preciosa. Rompe la naturaleza de manera escandalosa. Pájaros en vuelo, brotes en los árboles, las golondrinas y vencejos llegando. La vida que se renueva después del letargo. Nunca ha estado muerta del todo. Porque todo nace y muere. Pero debería hacerlo cada uno en su momento. ¿Quién sabe cuál es su momento? Bajo tierra la actividad ha sido solo de recogimiento, como si las plantas hubiesen estado meditando. Al fin deciden salir y lo hacen mostrando toda su belleza.

Muchas preguntas y solo una respuesta. Vivir, vivir y vivir. Al menos no quiero ser un árbol frustrado en su nacimiento. El riego y el abono te lo dan los que te rodean. Por ahora creo que la felicidad consiste en intentar florecer sea como sea y dar fruto abundante. Eso solo se hace rodeándote de amor y devoción por tu familia y con todos los que te rodean De eso os aseguro que voy sobrada. Por ello os doy las gracias. Voy de vuestra mano.

Alejandra Dávila López

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SIGO EN SILENCIO

img_2890Fin del ciclo de radio. Seguiré con la quimio.

Estoy débil y cansada, pero optimista y deseando volver a enlazar las letras en este juego maravilloso de escribir que me mantiene alegre y pegada a todos vosotros.

Lo haré en cuanto me recupere. Sé que estáis ahí, muy cerca, y que somos unos para otros.

Me acuerdo cada día de vosotros. Haced lo mismo.

Os quiero.

Alejandra Dávila López

Blog: alejandradavila.es

3 marzo 2017

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EN SHOCK…

img_2829Dicen que los gatos tienen 7 vidas. Una de dos, o soy medio gato o en otra vida lo fui y esa suerte me quedó.

Pensé que si moría otra vez seria para siempre, como ya os conté. Pues no… Siempre piensas que tienes una única oportunidad, que aquello solo sucede una vez. Una ocasión que te da la vida para coger aliento y seguir, un empujón que te da más fuerzas para luchar por lo que más quieres. En cualquier caso es todo muy complejo y difícil de explicar. Desde lo más antiguo se escribe y conferencia sobre lo mismo. Desde los clásicos hasta los que somos más torpes damos vueltas a los mismos temas: nacer morir y entremedias todo lo que ocurre. Entre esas cosas está la enfermedad.

Cuando ya me había olvidado de aquel episodio anterior resulta que vuelvo a encontrarme de cara con esa posibilidad de morirte. Así sin más. De vuelta me encontré con esa situación en la que te ves más allí que aquí. Parece una broma, pero no lo es. ¿La causa? ¿Diagnóstico?: ‹‹Schok anafiláctico››. Suena mal, al menos raro. A mi lado estaba, como la otra vez, mi hija. ¿¡Cómo puede ser!? Había oído muchas veces la palabra schok, pero la verdad que nunca me paré a pensar en su significado. Sencillamente cuando algo te impacta te quedas en schok… Era todo lo que sabía e imaginaba.

img_2830Estaba ingresada por infección y bajón generalizado de todo. Fue la semana pasada, esa semana de silencio. No me encontraba bien, de camino al hospital lloraba y le comentaba a mis padres: otra vez  ¿por qué? Hay días en los uno flaquea; es inevitable. El caso es que mi doctora me miró a los ojos y supo enseguida que no estaba bien. Soy fuerte y ella lo sabe, pero ese día era como un pajarillo que se siente perdido en el nido. Así que me quedé…, burocracia, papeleo, llamadas e ingreso preparado.

Cuando me encuentro mal allí me siento segura. No hace falta nada más que conseguir respirar. Del resto se encargan ellos.

Fue un día agotador, lleno de emociones y miedos. Me dejé caer, mi niña en el silloncito a mi lado, la tele de fondo, paz en los pasillos y caí desfallecida del cansancio.

A eso de las 12 entró la enfermera a ponerme un antibiótico y ni me enteré, Estaba tan cansada que no sentí sus manos en mi piel.

Las nauseas me hicieron pegar un respingo de la cama; enganchada a los cables conseguí llegar al baño y me empezaron a arder los pies, No sentía los dedos de las manos, no podía respirar… Mi hija empezó a llamar y rápidamente llegó la enfermera. En segundos estaba rodeada de enfermeras, auxiliares, médicos de guardia. ¡Qué sensación! Notaba que se me salían los ojos, no sentía los pies ni las manos, no me tenía en pie, tensión 8/4; todo lo oía de fondo, pero sabía que era yo, que me iba como la otra vez. Noté la misma sensación. Me voy, esto se acaba ¡no puede ser. A mi lado, pero cada vez como más lejos oía el llanto de mi hija. No puedo contar nada más.

Cuando reaccioné estaba en la cama. Cortisona, antihistamínico, adrenalina ¡qué locura! De nuevo percibí a mí alrededor miradas de pavor, ojos que penetraban mi cuerpo para ver si respiraba. Me salió la voz de las entrañas ¡Estoy mejor! La doctora respiró; la enfermera suspiró; mi hija…. ¡qué os voy a decir!

Todavía estoy en proceso de asimilación. Naces y sabe que antes o después tienes que morir. Algo a lo que nadie está, ni estará preparado nunca, pero nacer para morir dos veces… Ver como tu alma se va y vuelve…

No me salen más palabras ni quiero parecer sensacionalista. Quiero ayudar y transmitir que hasta de estas situaciones se sale. Siempre que tengas a tu alrededor a quien te ayude. Eso es lo grande que tenemos y no debemos ni podemos quejarnos. Alguien por encima de nosotros guía nuestro pasos, te lleva de la mano y a veces, cuando no puedes más, te coge en brazos.img_2831

Aunque podéis adivinarlos, hoy me quedo con la intimidad y mi miedo a esas sensaciones y sentimientos que en ocasiones no me dejan dormir. Hay que tener siempre a alguien a tu lado; no estemos solos, siempre acompañados.

Gracias como siempre por estar a mi lado y por vivir y morir conmigo cada día. ¡Seguro que será vivir! A pesar de todo.

Alejandra Dávila López

Blog: alejandradavila.es

24 febrero 2017

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OTRA SEMANA EN SILENCIO

img_2698OTRA SEMANA EN BLANCO

Siento no mandaros esta semana  mi artículo. Estoy ingresada y necesito recuperar fuerzas y ordenar mis ideas. Será la semana que viene. Estoy bien y es simplemente un pequeño bache. Decir que estoy bien es poco. Estoy muy bien porque día a día me doy cuenta del cariño que me tienen y el mimo con el que me tratan todos los amigos y amigas que tengo en este maravilloso hospital. No son buenos profesionales, son mucho más. Quiero curarme, pero no perderlos a ellos, no dejar de verlos nunca. Son ya parte muy importante de mi vida, parte de mi familia.

Desde aquí y para siempre: ¡¡¡Gracias!!!

Alejandra Dávila López

 

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RADIO-QUIMIO Y MUCHAS COSAS MÁS…

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…Muchas cosas más

20 radios y 5 quimios…

Más todo lo que ya llevo a mi espalda. Sensaciones y sentidos despiertos que antes dormían. Olores, sabores, todo diferente. Yo misma soy diferente. Me preguntan ¿Cómo te encuentras? No sé contestar. Solo sé decir: rara. ¡Me noto tan extraña! Es como si mi cuerpo no fuera mío, como si flotara o como si me observara desde fuera sin ser yo la que maneja mi vida. ¡Tanto sentimiento!, ¡miedo! ¡Tanto perdido! ¡Tanto ganado! ¡Todo tan confuso! Es difícil, muy difícil explicarlo con el detalle que quisiera.

Las semanas van pasando y yo con ellas. Se mezclan la ilusión por terminar con la carga de cada sesión del tratamiento.

La quimio es dura pero da la cara. Vas notando como entra en tus venas para atacar y como el cuerpo lo rechaza; pasas días en los que no puedes ni saborear, se te duermen los dedos, notas tirones, insomnio, mal cuerpo. Es previsible y te preparas para ello.

La radio es silenciosa, aunque llevadera; te tumbas, te dejas y te vas. Así sin más; pasados los días empiezas a notar ese infierno interior, una sensación que por mucho que quieras explicar es imposible. Hay que estar dentro, notar el cuerpo quemado en tu interior…

Esta segunda vez esta siendo más duro, me falta ilusión y eso hace mucho. Trato de pasar los días, olvidar,  pero todo pesa sobre  mi espalda y hay momentos en los que me gustaría parar para siempre.

Esta enfermedad se hace monótona, más de lo mismo, luchar, sufrir y cada vez más para poder seguir…, y así siempre. Levantarte pensando en lo mismo y meterte en la cama tratando de no pensar.

Lo siento de nuevo por los que me esperáis cada viernes. Quisiera transmitiros felicidad, estar bien, contaros cosas bonitas y compartir lo bueno de la vida y de vivirla, pero no me sale nada más que contar la realidad. Os dije que no iba a mentir, que siempre os contaría mis sentimientos. No me ayudan los libros de autoayuda ni las enfermedades noveladas. La realidad es más vulgar y cruda. Somos muy frágiles y a la vez muy poderosos. Ambas cualidades se combinan y en los momentos difíciles la fragilidad es la mentira con sus melifluas historias. El poder te lo da la verdad por muy cruda que esta sea. Una vez aceptada, vivida… y compartida te sientes más fuerte. Ahora así lo siento.

Se acerca la primavera. Hoy cuando venía al hospital he visto un almendro muy pequeñito al borde de la carretera. Mal sitio para un arbolito tan pequeño, he pensado. En su pequeñez mostraba su valentía y ha sido el primero en llenarse de flores blancas. No ha florecido solo para él. Está ahí para todos y ese ha sido su regalo. Me ha hecho florecer un poco y pensar con él y su ejemplo que la vida tarde o temprano, en un sitio o en otro, siempre florece. Se es fuerte cuando uno florece sin importarte el lugar donde te han plantado.

Es la radio y la quimio, pero hay muchas cosas más alrededor de esta enfermedad. Abrid los ojos y mirad.

Gracias a todos por vuestra comprensión y cariño.

Alejandra Dávila López

Blog; alejandradavila.es

10 febrero 2017

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¡AFORTUNADOS! DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER

img_2569Hoy lunes después de la cuarta sesión de quimioterapia y trece de  radio me he tumbado en el sofá porque mi cuerpo me decía: ‹‹no puedo más››.

He buscado en el diccionario de la Real Academia Española la definición de la palabra ‹‹afortunado››. Dice  así:.

  1. adj. Que tiene fortuna o buena suerte.

Dicho esto os cuento.

Como os decía ha sido mi cuarta quimio. La sala de tratamiento era un poco más triste de lo habitual a pesar de que es un lugar donde afloran las sonrisas de complicidad y esperanza. Hoy se tambaleaba el color de las paredes y parpadeaba la luz de las miradas. Éramos todos bastante jóvenes. Casi todas vidas rotas en sus comienzos. Acompañados la mayoría por nuestros padres intercambiamos enseguida retazos de nuestra vida. En un momento nos habíamos contado casi todo en un intento de agarrar al vuelo una ráfaga de esperanza, un trozo de buena tela con la que remendar este roto de tu vida. Sin querer queriendo escuchas a unos y a otros, conversaciones laterales, pero las escuchas. Una chica muy joven con su cáncer de pecho, otra con enorme cara de tristeza sin apenas pronunciar una palabra… A mi lado un chico alto y fuerte, algo más joven que yo. Su camisa desabrochada dejaba ver un gran tatuaje con una cicatriz que le atravesaba desde el cuello hasta perderse entre su ropa. Daba la impresión de llevar muy dentro la enfermedad, pero se le notaba el sufrimiento a flor de piel. Le acompañaba su padre que en silencio leía un enorme libro. Me dio la impresión que hacía que leía porque permanecía muchos minutos sobre la misma página mientras miraba de reojo a su hijo que constantemente suspiraba y cerraba los ojos.

img_2568He tratado de animar un poco la sala. Levantar el ánimo de los enfermos de cáncer no es cosa fácil. Requiere una sensibilidad especial. Lo entiende quien ha sufrido. Me he llevado mis trabajos manuales y he estado haciendo pulseras con el árbol de la vida que he repartido a todas mis enfermeras y ¡cómo no!, a mis compañeras de batalla y hoy de sala de quimio. Notas que cuando haces las cosas desde el alma la gente las acoge con tanto y cariño y tanta ilusión que se te ponen los pelos de punta por poder compartir esos momentos tan entrañables. No hay mejores y más sentidos abrazos. Son los que van mucho más allá del agradecimiento.

En la larga espera ha llegado alguien -no quiero entra en detalles porque no se trata de señalar a nadie sino de poner un ejemplo- que con muy buena voluntad iba a saludar al chico de la cicatriz en el pecho que estaba a mi lado. Pido disculpas, pero he escuchado la conversación. Aunque me hubiese tapado los oídos de nada habría servido porque estaban muy cerca de mí. Le ha preguntado que como estaba y el pobre no paraba de mover las manos, muy nervioso e incómodo. El goteo de la quimio no paraba de pitar por sus movimientos nerviosos.

Él le contaba que había tenido un bebé hacia seis meses al que apenas había podido ver. Había perdido su trabajo; esta semana se le había roto el coche… Mientras los ojos se le humedecían la señora que le visitaba le dijo: -¡Ay!, pero si eres un afortunado, hombre.

No he querido ni podido seguir escuchando. Hasta ha saltado el tapón de mi traqueotomía. ¿Afortunado?

He mirado a los que me rodeaban y he visto su fortuna, su gran suerte. Repito que no es una crítica sino un hecho demasiado cotidiano. No es fácil acercarse a consolar a un enfermo de cáncer. Hay que tener sensibilidad y mucho amor. Siempre pongo de ejemplo a mis médicos, enfermeras, técnicos  y auxiliares. No sé si eso se lo enseñan en su aprendizaje, pero ellos son doctores de proximidad, técnicos del trato, saber decir y saber acompañar. Unas veces es el silencio, otras la sonrisa cómplice, otras hablar de lo cotidiano sin más. De ellos hay que aprender.

No nos somos afortunados. Somos personas enfermas que necesitamos ayuda y consuelo porque somos muy conscientes de lo que arrastramos y de lo que se nos ha venido encima.

Tener cáncer es luchar entre vivir o morir cada día y la mayor ayuda es estar a tu lado. Hay que tener cuidado en como enfocas las palabras con las que quieres ayudar. Ha llegado, nos ha mirado uno a uno e inmediatamente se ha sentado al lado del chico que estaba a mi lado y ha hablado casi en plural, dirigiéndose a aquellos que somos afortunados por estar enganchados a una máquina de quimio.

Entiendo que todo es complicado y sé que de verdad y de corazón la gente trata de ayudar, pero en este caso, en el que yo soy la enferma, prefiero oír un ¡Venga Alejandra!, ¡todo pasará!, y no intentar convencerme de que soy una afortunada porque estoy viva, cuando mi vida en estos momentos no es ningún cielo.

Me vino a la memoria el pequeño Tambor de la película de Disney, Bambi, que decía: ‹‹Si al hablar no has de agradar te será mejor callar››.dia-contra-el-cancer

El viernes es San Blas. Me encomendaré a él y me pondré su cordón al cuello para que me proteja.

Este sábado se celebra el día mundial contra  el cáncer. Las expectativas del progreso de esta enfermedad han sido superadas por la triste realidad. Aumenta más de lo previsto. No sé si a la ciencia y a la medicina se le apoya lo exigible, que es todo, para ponerse por delante de esta carrera contra el cáncer. Todavía gana él. Prevención y detección temprana. También saber acercarse al enfermo. Lo he dicho muchas veces:

Si podéis curar, curad.

Si no podéis curar, calmad.

Si no podéis calmar, consolad.

Alejandra Dávila López

SEGUIMOS….

¡Gracias!

alejandradavila.es

3 febrero 2017

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